
Un día llegó un apuesto príncipe para rescatarla. Le dijo que arrojase su hermosa trenza por la ventana, para poder escalar hasta arriba. Pero ocurrió que a la trenza aún le faltaba dos metros y medios para llegar al suelo. Así que, viendo esto, el príncipe, se dio media vuelta y se marchó, no sin antes prometerle que volvería pasado un tiempo.
El día en que volvió, encontró la torre vacía y nunca supo el destino de aquella princesa, aunque en su fuero interno la veía en brazos de otro príncipe más decidido.
Qué pocos recursos tienen los hombres en general, y los príncipes en particular (no hablo de los económicos, claro).
ResponderEliminarYa en serio. Si no nos esforzamos por conseguir lo que queremos, otro más decidido se lo llevará. Seguro.
Besos
Y es que algunos principes están a medio hacer, vamos que les falta un hervor (también hay hombres así).
ResponderEliminarSi no luchamos por lo que queremos, jamás conseguiremos tener éxito.
Besitos
Definitivamente, quien no te sepa valorar lo suficiente como para no luchar por ti, dejará el camino libre para quien venga desee hacerte feliz.
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